Castro de Yecla la Vieja es una joya histórica que no puedes perderte si visitas la provincia de Salamanca. Ubicado en Yecla de Yeltes, este fascinante enclave ofrece un viaje en el tiempo que te dejará sin palabras.
¿Te imaginas paseando por una ciudad fortificada que data del siglo V a.C.? Pues eso es exactamente lo que puedes hacer en el Castro de Yecla la Vieja. Este lugar, de origen vetón, es impresionante por su estado de conservación. Las murallas, que se mantienen casi intactas, son el testimonio de una historia rica y antigua. Con varios bastiones y puertas de entrada, el sistema defensivo del castro es algo digno de admirar.
Y no solo eso, los petroglifos que adornan las piedras de la muralla, con figuras de animales, te transportarán a un pasado remoto. Es imposible no sentirse como un explorador al descubrir estos grabados ancestrales. Dos ermitas, Nuestra Señora del Castillo y Santiago Apóstol, así como un molino harinero, completan el recorrido y añaden un toque especial a la visita.
El Castro de Yecla la Vieja es realmente una experiencia integral. Desde la altura y majestuosidad de sus muros hasta los detalles más pequeños como los petroglifos, todo en este lugar es digno de admirar. Y si el tiempo acompaña, puedes pasar horas explorando y paseando por su entorno natural. El recorrido es de fácil acceso y abarca unos 4 km desde el parking, lo que lo hace perfecto para una excursión en familia.
Para aquellos que aman la historia y la arqueología, este castro vetón es un verdadero tesoro. A diferencia de otras ruinas, aquí puedes ver claramente los cimientos y restos de viviendas, lo que te permite hacerte una idea bastante precisa de cómo vivían en esa época. Los carteles informativos son claros y detallados, lo que añade un valor educativo a la visita. Incluso los más pequeños se divertirán buscando las casas y los grabados de ciervos mientras recorren los caminos.
Es cierto que en ocasiones la hierba alta puede dificultar un poco la visión de algunas partes del yacimiento, pero esto no le resta en absoluto su encanto. Al contrario, añade un toque de autenticidad al lugar, haciéndolo aún más especial.
El Castro de Yecla la Vieja cuenta con aseos y un restaurante, lo que lo hace aún más cómodo para los visitantes. Después de una mañana de exploración, nada mejor que una buena comida para recargar energías.
No solo te ofrece un paseo por la historia, sino también una experiencia inolvidable en un entorno natural privilegiado. ¡No te lo pierdas!
